Oración de la mañana
Señor mío y Dios mío, enséñame que descansar también es un acto de fe: reconocer que el mundo puede seguir girando mientras yo cierro los ojos, me relajo, no prendo el celular apenas despierto o si me quedo en casa sin la «obligación» de salir a hacer cualquier cosa. Muchas actividades desgastan, y las pausas para descansar son válidas, dan lucidez y fuerza a mi mente para tener un día sin ansiedad, confiando plenamente en Ti y en tu generosidad. Abraza mi corazón para vivir este día agradecido y disponible para mí mismo, para tener momentos de desconexión, para valorar el «no hacer nada» porque el verdadero descanso no consiste en que todo salga perfecto, sino en saber que Tú has permanecido conmigo en cada paso del camino. Amén










